Escrita por: Sofía Castagnino Bacardit
Patria, Minerva y María Teresa Mirabal se convirtieron en símbolos de lucha feminista con su militancia para derrocar el gobierno de facto de Rafael Trujillo.
“Las hermanas Mirabal perdieron sus alas, pero no su coraje”, es la frase que aparece en la tapa del libro En el tiempo de las mariposas de Julia Álvarez, donde relata la historia de Patria, Minerva y María Teresa Mirabal, las mujeres que pusieron alma, espíritu y cuerpo para derrotar al dictador dominicano Rafael Leónidas Trujillo. En 1999 la ONU declaró el 25 de noviembre como el Día internacional de la Eliminación de la violencia contra la mujer en honor a su historia.
El 25 de noviembre de 1960 en el puente de Marapica, República Dominicana, las hermanas Mirabal y el conductor del auto, Rufino de la Cruz fueron interceptados por sicarios bajo el mando de Ciriaco de La Rosa, cabo de la Policía Nacional. A punta de pistola las obligaron a subir al vehículo de los que minutos después serían sus asesinos.
Luego de torturarlas, las estrangularon con pañuelos, las metieron de nuevo en su jeep y las arrojaron por un barranco. Al día siguiente, el diario El Caribe difundió la noticia de que las tres hermanas habían tenido un trágico accidente de tránsito que les costó la vida. Pero el tiempo, la historia y la verdad se hicieron paso a pesar de la adversidad, y se hizo justicia.

Al momento del cruel asesinato de las hermanas, el dictador Rafael Trujillo llevaba 30 años en el poder. República Dominicana vivía bajo el miedo y los abusos de un gobierno que había ganado las elecciones fraudulentamente en 1930 para perpetuarse en el poder, hasta 1961, cuando Trujillo fue asesinado.
Dedé Mirabal, la única sobreviviente de las cuatro hermanas, dedicó su vida a contar la historia de “las mariposas” hasta el momento de su muerte, en el 2014.
El cuerpo de las mujeres como un “territorio de conquista”

Once años antes de la persecución seguida de muerte de las militantes, en 1949, Minerva había sido acosada sexualmente por Trujillo en un baile que habían organizado en honor al dictador en el Palacio de la Gobernación de Santiago. Según Dedé, la hermana que sobrevivió, haber rechazado públicamente al primer mandatario, fue el principio del fin para su familia.
Después de ese baile, las hermanas se involucraron cada vez más en la militancia clandestina y junto a sus maridos organizaban reuniones donde se planeaban ataques al gobierno dictatorial.
El ataque sexual hacia Minerva es un ejemplo de lo que señala la antropóloga argentina Rita Segato en Estructuras elementales de la violencia como el cuerpo de la mujer como “territorio de conquista” o “un lienzo de la violencia”. En el libro se expone que la violencia sexual no es un acto privado ni motivado por deseo sexual sino que es una forma de comunicación entre varones dentro de un orden patriarcal y el cuerpo de la mujer es usado como soporte para enviar mensajes de poder, dominación y estatus a otros hombres.
“El cuerpo de las mujeres funciona como un territorio simbólico donde se escriben mensajes de soberanía masculina», señala la autora.
El acto de resistencia de Minerva esa noche en el baile y los años de militancia que le siguieron junto a sus hermanas fueron las semillas para que crezca un espíritu de rebeldía, sororidad, acompañamiento y lucha feminista que continúa hasta hoy. Las alas de “las mariposas” fueron cortadas, pero su revoloteo aún se escucha y más fuerte que nunca.

