C.P.C. Presenta: HUMANIDAD

Por: Abigail Silva

Te rompí

como si se rompiera un vaso

que explota su materia en mil partes

y con cada astilla que queda suelta

puede herir a cualquier inocente.

Porque te quedaste rotx

y no supiste qué hacer

con todo eso

que no sabías 

de lo que estabas hechx.

Destilaste tu odio sobre mi nombre

miles de veces.

No te alcanzó el dolor que te causé,

quisiste asegurarte

de que yo lo supiera con detalles.

Me hablaste de tus cortes,

de tus heridas,

de tu sangre.

Y ahora…

¿Qué puedo hacer yo?

Si no tengo hilo para remendarte,

si todo lo que toco

se rompe,

o lo rompo.

Pero es tan contradictorio todo,

ambxs sabemos

que nos invade el deseo

de hundirnos

en nuestro abrazo.

Que aún con todas las heridas que nos fuimos tallando

a fuego

a piel desnuda,

si pudiéramos juntar nuestros retazos

mientras nos acariciamos las manos ásperas

de tanto frío que pasaron a causa de nuestra distancia

aún así

lo haríamos.

¿Por qué volvemos después del dolor?

¿Qué hay después del desplome espiritual?

Será que nos moja las mejillas

ese ardor y deseo inmensurable

y a veces sin coherencia

por el que se mueve

la humanidad. 

Deja un comentario