Sexo con Humanxs #1

Sexo con humanxs
¡SEXO, SEXO, SEXO! Ahora que tenemos su atención…

Hola Humanx, ¿cómo estás?

Nosotras estamos excitadas por este encuentro ;). Como les contamos hace un mes, cada fin de mes les va a estar llegando un newsletter sobre temas relacionados al sexo. Al ser la primera entrega quisimos dar el primer paso recorriendo el sexo, de donde partimos, donde estamos y hacia donde vamos. 

Este newsletter te tomará 6 minutos.


Ayer

La percepción del sexo cambió con el pasar de los siglos. Mucho antes de la civilización, en tiempos primitivos, no sé cuestionaba. Simplemente, el sexo se practicaba de acuerdo al impulso de una, dos o más partes, y consecuentemente se reproducían. El objetivo no era específicamente de la reproducción, sino de placer.

Los mal llamados «primeros hombres» copulaban en pareja, hacían orgías endogámicas (dentro del mismo clan) o exogámicas con otros grupos étnicos, para fomentar un intercambio genético. Claramente esto lo hacían sin ser conscientes de los genes, sino para evitar conflictos con otros grupos de humanos, era una forma de relación social aparearse en grupo.

En el ámbito científico, todavía el sexo sigue siendo tabú. Hay muy pocas investigaciones sobre el sexo en el pasado. Pero existen pinturas rupestres que hacen alusión a las prácticas sexuales por placer ya desde esos tiempos, como afirma la periodista en ciencia, arte y tecnología, Cristina Sáez en su blog.

Con la llegada de las primeras grandes civilizaciones y las religiones, comenzaron las restricciones… La única forma de estar segurxs de las líneas de sangre era que la mujer se mantuviera virgen hasta el matrimonio y solo se entregara a su esposo sin importar su deseo. Obviamente los hombres podían hacer lo que quisieran.

Hay que hacer una primera diferenciación entre el sexo antes y después de Cristo. En el Antiguo Egipto podemos ramarcar dos formas de relacionarse con el sexo: El incesto y la homosexualidad. El incesto se llevaba a cabo dentro de la familia real ya que se creía que los faraones eran dioses en la tierra y para mantener su linaje de sangre limpio se casaban con sus hermanas. La homosexualidad como registro historico llegó por el Batallón Sagrado de Tebas que derrotó al ejército Espartano en el siglo IVa.c. El Batallón estaba compuesto por parejas de 150 hombres amantes. Con la llegada del Cristianismo y con este, sus conceptos del pecado, todo placer sexual era visto como lujuria y por ende, algo malo. 

No fue hasta el siglo XX, con la fundación del psicoanálisis por Sigmund Freud, que el sexo comenzó a verse con otros ojos, ya que Freud lo definió como la búsqueda del placer, una de las pulsiones más fuertes y primitivas del ser humano. Si bien Freud en su época fue muy criticado con el pasar de los años comenzó a aceptarse cada vez más, hasta se empezó a hablar de la masturbación y  sus beneficios. Claramente el primero en ‘salir del tabú’ fue el hombre, mientras que las mujeres seguimos luchando.

El antropólogo sociocultural, Alejandro Ioras explicó la razón de la existencia del tabú del autoplacer en la mujer:  “Admitir que la mujer puede obtener placer independientemente de la presencia de un compañero (por supuesto, varón) significa otorgarle cierta autonomía, que abriría paso a consecuencias más graves. Durante mucho tiempo se insistió en que la mujer no tenía deseo similar al del hombre y por lo tanto ‘no necesitaba’ autoestimularse. Por otra parte, el descubrimiento del propio cuerpo también fue condenado en los varones, pero siempre se disculpó el subsiguiente pecado, basándose en las “urgencias masculinas”. En la sociedad occidental, la religión juega un papel importante en concebir al sexo como algo unido estrechamente a la procreación y no al placer; siendo la mujer ”la madre” todo goce le estaba prohibido…”

Hoy

Por suerte ya tenemos más control de lo que pasa en la cama -o en donde quieran- y el placer es más compartido; no deja de haber conflictos y debates que se siguen repitiendo. Desde la falta de educación sexual integral, al rebrote de enfermedades de transmisión sexual; desde las dinámicas de poder en la cama, hasta fingir o no los orgasmos; desde depilarse o no hasta la protección a la hora de tener sexo. 

Todos estos aspectos nos los podemos plantear porque tenemos el espacio y la posibilidad de cuestionarnos y deconstruir lo que nos vienen imponiendo hace años. Gracias al movimiento feminista podemos descubrir, trabajar y luchar abusos o buscar el placer donde realmente este para cada une. Podemos encontrar nuevas prácticas y grupos dentro de los que identificarnos. Hoy en día es posible categorizarnos dentro del BDSM (bondage, domination, submission, masoquismo), la pansexualidad, las fantasías o roleplay, entre otros miles de aspectos dentro de los que nos podemos identificar en el enorme espectro que es la sexualidad.

El llamado “sexo feminista” -a no confundirse con el porno feminista, tema que ya ampliaremos en otra edición- no son mujeres garchando entre ellas (aunque también), sino la igualdad a la hora de consumar el acto sexual. La igualdad en el placer, en que el encuentro no termine cuando solo acabo el chabón, o una sola de las partes; en sentirse comodes durante todo el proceso, y poder parar cuando se quiera; en consensuar la manera de protección; y sobre todo, en disfrutar del sexo. 

Allison Moon, educadora de sexualidad queer, autora de Girl Sex 101 expresó a Vogue: “El feminismo está pensado para responder ante la desigualdad social. Ahí también entra el acceso igualitario al placer y al sexo. Una de las cosas que la revolución sexual ha hecho por las mujeres es enseñarnos a verbalizar lo que queremos en la cama”. Dentro de dicha revolución sexual llega también el hincapié en la importancia de la masturbación femenina y con eso el boom de los juguetes sexuales, que abren la puerta a un mundo de placer sin necesidad de contar con otra persona, sea del género que sea.

Mañana

Más allá de nuestro presente, el sexo volverá a mutar. Preguntandome cómo podría ser, me encontré con mucho ladri que habla del futuro del sexo como mezclar yoga, sexo tantrico y cualquier apice de cultura oriental antigua para que la consumamos como algo nuevo e innovador -para variar-. Pero también me encontré con respuestas muy interesantes a estas dos preguntas: ¿Cómo influirán las nuevas tecnologías? ¿Y los avances en nuevas formas de entender el género y la sexualidad? 

El investigador Ian Pearson, escritor de “Relaciones del futuro: sexo con robots” en el marco del informe New York 2050 aseguró: “El sexo entre una persona y un dispositivo electrónico o un robot ocurrirá con más frecuencia”. Y es algo esperable, la expansión de los juguetes sexuales que interactúan con la realidad virtual y aumentada es total, ya hasta tienen una categoría en las páginas porno. 

Por otro lado, Jenna Owsianik y Ross Dawson realizaron el informe El Futuro del Sexo, a partir de investigar las nuevas industrias tecnológicas -como la robótica y la realidad virtual, entre otras.  Proponen que aquellas fantasías sexuales de ciencia ficción cobrarán vida y la gente puede mejorar su cuerpo y fusionarse con máquinas para convertirse en ídolos sexuales sobrehumanxs. Si bien suena medio falopa, esta “fusión” la entienden como utilizar juguetes sexuales de alta tecnología o realidad virtual para aumentar y modificar la experiencia sexual.

Buscando sobre el tema encontré el trailer de esta película clase B y me parece una gran aporte.

Judith Butler en el “Género en Disputa”: “los roles masculinos y femeninos no están fijados biológicamente sino que son socialmente construidos”. Es interesante observar cómo estos roles continúan en la sexualidad aún cuando se incorporan tecnologías. Ni hablar de estereotipos irreales de belleza. 

La psicóloga Daphna Joel, escritora de “Mosaico de género: Más allá del mito del cerebro masculino y femenino”, reflexionó: “Es hora de comenzar a tratar a las personas según sus mosaicos únicos de características en lugar de según la forma de sus genitales. Es hora de un mundo sin género”. No es simplemente despojarnos de las desigualdades en nuestra sexualidad, como dijimos anteriormente, si no que también poner en jaque la estructura binaria del sexo. Entender al otrx, no solamente como alguien del mismo sexo u opuesto. Quitar de nuestra matriz la mirada binaria.

Les dejo la charla TED de Daphna que está muy bien.

Recomendaciones 🔥

Te dejamos una aplicación/página web que reune historias eróticas en formato auditivo. DipSea cuenta historias sensuales, eróticas y tentadoras, así como sesiones de bienestar; todas diseñadas para excitar y relajar. Según Gina Gutierrez, una de las co-fundadoras de la app: “Cada historia de Dipsea es una producción original consensuada, feminista y sexualmente positiva creada por nuestro equipo de narradores.”

Esta noche podes pasarte por Proyecto conspira, es una investigación performática de shibari, una técnica de atadura japonesa, sobre la intersección entre sexualidad y danza. Cuerda y piel forman una textura conjunta, explorando el erotismo del cuerpo restringido. Acá las entradas.

Esperamos que hayas disfrutado de esta primera edición del newsletter de sex0 escrito por el equipo de Humanxs. Mandanos acá el tema que te interesaría leer en el próximo newsletter, nos vemos en noviembre. Besito, vos sabrás donde jajaj.

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